El jefe del Shin Bet alerta de grupos armados que se organizan como batallones en el Néguev

David Zini dijo al gabinete de seguridad que redes en algunas comunidades beduinas intentan formar estructuras de tipo militar, con vínculos con Hamás, y que el servicio las desbarata una y otra vez, según i24NEWS y Ynet.
El jefe del Shin Bet, David Zini, ha advertido a los ministros de que redes armadas en algunas comunidades beduinas del Néguev intentan organizarse en estructuras de tipo militar, algunas con vínculos con Hamás. La advertencia, hecha en una reunión del gabinete de seguridad y recogida esta semana por i24NEWS y Ynet, traslada una amenaza que suele asociarse con Gaza y Judea y Samaria al interior de las fronteras de Israel.
Una advertencia sobre estructura, no solo sobre armas
Según las informaciones, Zini describió infraestructura militar en varios lugares e intentos de crear unidades parecidas a batallones. La preocupación es la organización: personas que construyen una cadena de mando y la capacidad de actuar juntas, no solo las armas ilegales que circulan desde hace años por el sur.
Zini dijo que el Shin Bet ya trabaja de forma reiterada para desbaratar esa infraestructura. Las informaciones no dan cifras, nombres ni detalles sobre las capacidades de las redes, y la palabra batallón debe leerse como una descripción de la ambición, no como prueba de una unidad militar regular.
Cerca de Beerseba y Dimona
Ynet situó la actividad a poca distancia por carretera de Beerseba, Dimona y otras localidades del sur. Esa cercanía es lo que hace alarmante la información: los grupos descritos operarían cerca de carreteras, ciudades y las instalaciones militares y nucleares del Néguev, no en un enclave remoto.
Las informaciones no describen un ataque planificado ni una amenaza inmediata contra una localidad concreta. La advertencia habla de redes que se forman, no de una operación en marcha.
La conexión con Hamás
Zini planteó lo que Ynet describió como vínculos preocupantes entre las redes sospechosas y organizaciones terroristas, incluida Hamás, algunos de ellos a través de lazos familiares y matrimoniales con personas en Gaza y Judea y Samaria.
Israel ya ha visto ese patrón. Varios ciudadanos beduinos han sido condenados en los últimos años por unirse o ayudar a Hamás y al Estado Islámico, y las armas contrabandeadas desde Egipto y Jordania alimentan tanto a los clanes criminales como a las células terroristas. Lo nuevo en el relato de Zini es el intento de organizarse, que convierte a simpatizantes dispersos en una fuerza potencial.
La advertencia se refiere a redes concretas. La comunidad beduina en su conjunto incluye a miles de soldados y rastreadores de las FDI, y decenas de ciudadanos beduinos fueron asesinados o secuestrados el 7 de octubre.
Por qué importa ahora
El sur lleva años conviviendo con la falta de ley: extorsiones, robos agrícolas, tiroteos y arsenales que la policía apenas logra contener. La exposición de Zini dice que el problema es ahora también de seguridad, no solo criminal, y que el Shin Bet lo trata como tal.
Las siguientes preguntas son operativas: cuántas redes existen, hasta dónde ha avanzado su organización y qué hará el Gobierno más allá de las redadas. Esas respuestas vendrán de detenciones y acusaciones, no de la exposición en sí.



