Israel informa a EEUU de la reconstrucción de Hamás y su rechazo al desarme, según un reporte

Altos mandos militares israelíes presentaron a sus homólogos estadounidenses información de inteligencia que indica que Hamás está reconstruyendo sus fuerzas en Gaza y no tiene intención de entregar sus armas, informó Haaretz el jueves. La evaluación, recogida también por The Times of Israel, sitúa los preparativos de la organización terrorista para otra guerra en el centro de las conversaciones sobre el futuro de Gaza.
La información fue presentada a funcionarios estadounidenses en los últimos días y compartida con la dirección política israelí, según fuentes conocedoras de su contenido citadas por Haaretz. El mensaje descrito supera una disputa sobre el calendario del desarme: los responsables israelíes consideran que Hamás no pretende colaborar con ningún organismo internacional encargado de modificar la situación de seguridad en Gaza.
La evaluación presentada a Washington
Según el reporte, responsables de seguridad israelíes creen que será necesario recurrir a la fuerza militar para desarmar a Hamás. Se trata de una evaluación de las intenciones de la organización terrorista y de las opciones para enfrentarla, no del anuncio de una nueva operación autorizada. El relato no reveló una fecha de inicio ni un plan militar acordado entre Israel y Estados Unidos.
La diferencia importa mientras Washington busca un acuerdo más amplio para Gaza. Un proceso basado en la entrega voluntaria de armas depende de que Hamás acepte perder su poder armado. La información descrita por Haaretz cuestiona esa premisa y coloca la cuestión de cómo hacer cumplir el acuerdo ante los funcionarios estadounidenses que participan en la preparación de la siguiente fase.
Los túneles y las armas siguen siendo centrales
Haaretz informó de que las IDF consideran que Hamás ha restaurado una parte importante de su red de túneles en zonas que no están bajo control militar israelí y ha acumulado armas allí. La infraestructura subterránea sigue siendo una preocupación fundamental porque puede permitir a los terroristas desplazarse, almacenar equipos y preservar capacidades operativas fuera de lo que resulta visible en la superficie.
El reporte también citó una estimación de entre 30.000 y 40.000 integrantes de Hamás. Es un cálculo de inteligencia, no un recuento público y documentado de personal entrenado o unidades de combate operativas. El número de personas, las armas, las estructuras de mando y el estado de los túneles son componentes diferentes de la capacidad militar; el reclutamiento por sí solo no determina la fuerza total de la organización.
El problema de hacer cumplir el desarme
Los esfuerzos encabezados por Estados Unidos para lograr un acuerdo integral que incluya el desarme de Hamás y una retirada israelí se han estancado por diferencias sobre cómo funcionaría el proceso, informó The Times of Israel. El nuevo relato añade una evaluación de seguridad a ese bloqueo diplomático: los funcionarios sostienen que la organización se prepara para conservar sus armas mientras continúan las negociaciones.
Haaretz también informó de que los organismos de seguridad israelíes creen que Hamás ha restablecido su autoridad en el territorio que controla sin enfrentarse a un rival interno eficaz. En esa evaluación, el control político y la posesión de armas están estrechamente vinculados. Transferir responsabilidades civiles no demostraría, por sí mismo, que la organización terrorista ha renunciado a su capacidad de amenazar a Israel.
Una prueba de seguridad marcada por el 7 de octubre
La guerra comenzó con la masacre del 7 de octubre de 2023, cuando Hamás encabezó el ataque contra el sur de Israel y llevó rehenes a Gaza. Impedir que la organización reconstruya su capacidad para otro ataque sigue siendo la cuestión de seguridad que impulsa el debate sobre el desarme. Un alto el fuego y el desmantelamiento de una estructura militar terrorista son objetivos distintos, aunque se persigan dentro del mismo marco diplomático.
La sesión informativa descrita plantea así una pregunta concreta a Washington: ¿qué mecanismo garantizaría que las armas, los túneles y las redes de mando armadas dejen realmente de funcionar? La respuesta afectará tanto a las negociaciones como a la planificación de seguridad israelí. Por ahora, el hecho central es la advertencia de inteligencia trasladada a Estados Unidos, que sitúa las intenciones de Hamás y los medios para imponer su desarme en la agenda.



