Netanyahu responde a Obama sobre la tierra y los derechos palestinos: Judea es nuestra patria

Benjamin Netanyahu rechazó las críticas de Barack Obama a Israel en un vídeo en inglés del 16 de octubre de 2026. Defendió los vínculos judíos con Judea y afirmó que Israel no pondría en riesgo su supervivencia.
Obama habló en Belfast el 13 de octubre durante una conversación con la periodista Susan McKay. Ese mismo día, la Universidad Queen’s de Belfast había concedido al expresidente estadounidense un doctorado honoris causa. La ceremonia universitaria y el posterior diálogo público fueron actos separados, una distinción que algunas versiones de la visita desdibujaron.
Obama reconoció la persecución judía y las reclamaciones palestinas
El expresidente describió siglos de opresión, discriminación y asesinatos de judíos, así como su comprensible búsqueda de refugio. Después sostuvo que la creación de Israel y su conducta hacia los palestinos no podían separarse de las pérdidas palestinas de tierras y derechos políticos.
The Jerusalem Post lo citó diciendo: «Han cedido el terreno moral si esa es la postura que adoptan», al criticar la negación de un futuro a la otra población. Sus comentarios no se limitaron a Israel: también afirmó que los palestinos no vencerían a los israelíes mediante una violencia mayor y necesitaban otro camino.
Su argumento demográfico central era que ninguna de las dos poblaciones desaparecería. La referencia a siete millones de palestinos formaba parte de ese razonamiento, no de un nuevo recuento poblacional. Obama vinculó la seguridad duradera al reconocimiento de la presencia y los derechos de ambos pueblos.
Netanyahu basó su respuesta en la historia judía
El primer ministro respondió con una reivindicación histórica: los judíos regresaban a su patria ancestral, no llegaban como extranjeros sin conexión con ella. «El pueblo judío no es un ocupante extranjero en la tierra de nuestros antepasados», dijo en el vídeo, según la cita recogida por The Times of Israel.
Netanyahu presentó Judea como parte de esa patria y rechazó una narración de la historia de Israel centrada únicamente en el despojo. También planteó un argumento de seguridad: Israel no podía aceptar riesgos que pusieran en peligro su supervivencia. La respuesta combinó una afirmación sobre los orígenes nacionales con una posición acerca de decisiones actuales de seguridad.
Un nombre histórico y una definición jurídica
Judea es el nombre histórico asociado con la parte meridional del territorio conocido internacionalmente como Cisjordania. En Israel se emplea habitualmente Judea y Samaria para la región más amplia. Su denominación no resuelve por sí sola las cuestiones de fronteras actuales, soberanía o derechos de los residentes.
El Comité Internacional de la Cruz Roja define la ocupación en función del control militar efectivo sin título soberano ni consentimiento. Su valoración jurídica no depende de que la población que ejerce ese control tenga vínculos ancestrales con el territorio. Por eso, rechazar la descripción de los judíos como ocupantes extranjeros responde a un argumento diferente de ese criterio legal.
Una vieja discrepancia reaparece antes de las elecciones
La disputa tiene antecedentes diplomáticos. El 23 de diciembre de 2016, durante la presidencia de Obama, Estados Unidos se abstuvo cuando el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 2334, que condenaba la actividad de los asentamientos israelíes. El texto recibió 14 votos a favor y ninguno en contra.
La última respuesta de Netanyahu llegó 11 días antes de las elecciones israelíes previstas para el 27 de octubre. Fue una réplica política a un expresidente, no el anuncio de un acuerdo con la actual Administración estadounidense ni una nueva decisión del gabinete sobre anexión.
Obama situó el reconocimiento de los derechos palestinos en el centro de su propuesta de seguridad duradera. Netanyahu destacó la legitimidad histórica judía y los riesgos de las concesiones. El intercambio renovó esos argumentos enfrentados sin ofrecer una propuesta compartida para resolverlos.



