Canadá afirma que frustró amenazas iraníes potencialmente mortales en su territorio

La inteligencia canadiense sostiene que servicios iraníes y sus intermediarios actuaron contra personas consideradas una amenaza para el Gobierno de Teherán. El organismo prevé que el peligro para Canadá y sus aliados continúe.
El Servicio Canadiense de Inteligencia de Seguridad, conocido como CSIS, frustró amenazas potencialmente mortales contra personas en Canadá en varios casos relacionados con los servicios de inteligencia iraníes y sus intermediarios. Así lo comunicó a Iran International en un reportaje publicado el 31 de octubre de 2026.
Según el organismo, los objetivos eran personas que Teherán consideraba una amenaza para su Gobierno. Su evaluación apunta a que las actividades iraníes que amenazan a Canadá y sus aliados probablemente continuarán en 2026.
El CSIS mantiene en reserva los detalles operativos
La agencia no identificó investigaciones concretas ni explicó cómo intervino, alegando la necesidad de proteger sus fuentes de inteligencia y sus métodos de trabajo.
"En más de un caso, esto incluyó detectar, investigar y frustrar amenazas potencialmente mortales contra personas en Canadá", dijo a Iran International.
El CSIS señaló que su respuesta implica cooperar con socios extranjeros y con las fuerzas del orden canadienses, además de mantener contacto con comunidades que podrían sufrir intimidación.
Una advertencia con antecedentes en 2025
Los comentarios siguen a una advertencia pública anterior. En el discurso anual de su director, en noviembre de 2025, el CSIS afirmó que la actividad de la inteligencia iraní lo había obligado a reorganizar prioridades operativas para proteger a personas consideradas adversarias por Teherán.
Ese discurso también describió intervenciones contra amenazas potencialmente mortales en más de un caso.
El CSIS denomina represión transnacional a los intentos de gobiernos extranjeros de intimidar o castigar a personas fuera de sus fronteras. Su director advirtió que las consecuencias no se limitan a los objetivos directos: las amenazas pueden disuadir a otros de expresarse públicamente, defender causas de forma legal o participar en su comunidad.
La agencia ha identificado vigilancia, extorsión, ataques a la reputación y amenazas a familiares en el extranjero entre los métodos utilizados. En sus formas más graves, estas prácticas pueden poner vidas en peligro.
La presión también puede alcanzar a familiares en Irán
El informe público del CSIS correspondiente a 2025 ofrece un ejemplo de cómo esa presión puede extenderse a través de las fronteras.
El documento describe la difusión de información personal de un residente en Canadá vinculado con Iran International después de que el grupo Handala Hack Team afirmara haber vulnerado los sistemas del medio en julio de 2025. El informe señala que investigadores de seguridad habían relacionado al grupo con los servicios de inteligencia iraníes.
Los datos expuestos incluían fotografías y documentos de identidad. Según el CSIS, el residente recibió cientos de amenazas violentas en cuestión de días, mientras las autoridades hostigaban a su familia en Irán. La agencia dijo que respondió junto con socios canadienses y extranjeros.
El objetivo de ese acoso, según el organismo, era silenciar a periodistas y presionarlos para que dejaran de trabajar para un medio crítico con el Gobierno iraní.
El informe también prevé que actores extranjeros hostiles seguirán recurriendo a intermediarios, incluidas personas vinculadas con el crimen organizado, para actuar contra quienes consideran enemigos en el exterior.
Canadá y sus aliados condenan las operaciones en el extranjero
La advertencia se enmarca en una respuesta internacional más amplia a las operaciones iraníes fuera de sus fronteras.
El 12 de octubre de 2026, Canadá se unió a Estados Unidos, Reino Unido y otros gobiernos para condenar actividades iraníes que incluían planes letales, incendios provocados, sabotajes y ciberataques. Los países se comprometieron a identificar, investigar, frustrar y perseguir judicialmente los actos hostiles realizados por cuenta de Irán.
Una declaración conjunta anterior, publicada en junio, mencionó expresamente a disidentes iraníes, periodistas y comunidades e intereses judíos e israelíes entre los objetivos de los servicios de seguridad iraníes. También condenó sus relaciones con grupos criminales.



