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La violencia agrava las protestas estudiantiles en Francia y prolonga los cierres

Ilustración editorial de una entrada escolar cerrada, con bandera francesa, estudiantes y policías.
Protestas de liceos en Francia Aviso

Francia afrontaba este lunes 5 de octubre otra jornada de interrupciones escolares, después de que las protestas por las condiciones en las aulas desembocaran en una confrontación nacional sobre educación y orden público. El ministro de Educación, Édouard Geffray, anunció el domingo que entre 400 y 500 centros de secundaria superior, los lycées, previsiblemente seguirían cerrados total o parcialmente por no haberse restablecido las condiciones de seguridad.

La magnitud de la crisis es considerable, pero las cifras describen situaciones distintas. Geffray informó de 24 centros incendiados o vandalizados y de 78 trabajadores de la educación heridos desde el inicio de las movilizaciones. Según informaciones que citan a las autoridades francesas, unas 5.000 personas, en su mayoría adolescentes, fueron detenidas durante la semana anterior. Una detención no equivale a una condena, y la previsión de cierres no significa que cientos de escuelas hayan sido destruidas.

Cómo se extendió la protesta por las condiciones escolares

El movimiento surgió en la región de París en septiembre y después se extendió por Francia. Los estudiantes denuncian la falta de profesores, aulas saturadas, edificios deteriorados y horarios difíciles de sobrellevar. Sus reivindicaciones se refieren al funcionamiento cotidiano de la educación pública, aunque la violencia en torno a algunas manifestaciones ocupa cada vez más titulares.

Los bloqueos de centros y las marchas reúnen a participantes diversos. Los representantes estudiantiles se han desmarcado de la violencia sin abandonar sus exigencias de más recursos. Presentar a todos los participantes como alborotadores borraría esa distinción, del mismo modo que describir todos los episodios como pacíficos ocultaría las agresiones y los destrozos.

Agresiones y lesiones graves agravan la crisis

Entre los incidentes recogidos por Euronews figura una agresión en La Ciotat, donde un profesor de 59 años fue golpeado y rociado con gasolina. Un sospechoso de 16 años fue detenido el domingo en Marsella. En Belfort, un grupo de jóvenes persiguió y golpeó a un policía; dos personas quedaron bajo custodia en relación con ese ataque.

También ha habido lesiones graves entre los estudiantes. En Tours, la fiscalía informó de que un joven perdió la visión del ojo derecho tras enfrentamientos con la policía. Su familia presentó una denuncia por presunta violencia ejercida por una persona investida de autoridad pública.

El lunes, Reuters informó de que un adolescente de 15 años había perdido una mano en Lens, citando al prefecto François-Xavier Lauch, quien anunció la apertura de una investigación. La agencia atribuyó al periódico local La Voix du Nord, no al prefecto, la versión de que el joven había recogido una granada aturdidora policial. Ese relato sobre el mecanismo de la lesión no debe confundirse con una conclusión probada de la investigación.

Una batalla política sobre la responsabilidad

El Gobierno ha acusado a activistas de extrema izquierda de aprovecharse de la movilización. Reuters informó el 1 de octubre de que una persona próxima al primer ministro, Sébastien Lecornu, había facilitado un relato de una reunión de crisis que atribuía los orígenes del movimiento a La Francia Insumisa y a grupos aliados.

LFI rechazó la acusación. Su diputado Louis Boyard afirmó que el partido respaldaba las manifestaciones no violentas y acusó al Gobierno de agravar las tensiones. La hipótesis de una organización política sigue siendo una afirmación atribuida a una fuente, no una explicación demostrada de las acciones de miles de estudiantes.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha defendido la intervención policial contra la violencia. Por su parte, organizaciones estudiantiles y docentes han criticado las tácticas policiales. Las denuncias concretas de agresiones o uso excesivo de la fuerza requieren investigaciones basadas en las pruebas de cada caso.

Qué propone el Gobierno

Según Reuters, Lecornu ha pedido a sus ministros que conviertan las quejas estudiantiles en un programa de respuestas, con primeras decisiones, costes, financiación y calendarios antes de que termine octubre. También quiere acelerar el examen de una iniciativa legislativa destinada a que los responsables de daños materiales asuman su coste.

La postura del ministro de Educación combina el reconocimiento de reivindicaciones legítimas con el rechazo de la violencia y la defensa del acceso a las clases. En una entrevista con RTL el 30 de septiembre, sostuvo que problemas como las ausencias de profesores y las deficiencias de las instalaciones deben abordarse mediante cauces locales organizados.

Los representantes estudiantiles salieron decepcionados de las conversaciones del viernes y convocaron nuevas manifestaciones para el martes 6 de octubre, con apoyo sindical. Francia afronta así dos tareas inmediatas: restablecer un acceso seguro a las escuelas y ofrecer una respuesta creíble a las condiciones que llevaron a los alumnos a las calles. Será difícil resolver una si se ignora la otra.

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