El acuerdo de gas de Leviatán obtiene respaldo regulatorio para dos centrales israelíes

La Autoridad de Competencia de Israel ha aprobado las condiciones principales de un acuerdo de gas valorado en unos 6.700 millones de dólares, que respalda planes para incorporar 1.700 megavatios de capacidad eléctrica. Sigue pendiente una disputa sobre la notificación de cancelación enviada anteriormente por los vendedores.
La Autoridad de Competencia de Israel ha dado respaldo regulatorio a un importante acuerdo de suministro de gas para el mercado nacional entre Dalia Energy y los socios de Leviatán NewMed Energy y Ratio Energies, según informaciones de medios económicos israelíes publicadas el 6 de octubre.
El acuerdo abastecería a dos nuevas unidades de generación eléctrica en Ashdod y Tel Tzafit. Vincula los recursos gasísticos marinos de Israel con la inversión en producción eléctrica nacional, conectando de forma práctica el desarrollo de los recursos y el suministro energético futuro.
Sin embargo, la decisión llega después de que NewMed y Ratio notificaran a Dalia la cancelación del acuerdo. Dalia rechazó esa notificación. La aprobación regulatoria constituye, por tanto, un avance importante, pero no demuestra por sí sola que todas las cuestiones contractuales y de financiación estén resueltas.
Dos unidades de generación con suministro previsto desde 2030
El contrato se firmó el 19 de mayo de 2026. La novedad afecta a la autorización en materia de competencia, no a la firma de otro acuerdo.
La comunicación original de NewMed, reproducida por MarketScreener, describe dos unidades de ciclo combinado de unos 850 megavatios cada una. Una está prevista en el emplazamiento de la central Eshkol, en Ashdod; la otra, en Tzafit. Su capacidad conjunta anunciada es de aproximadamente 1.700 megavatios.
El calendario acordado contempla el inicio de las entregas el 1 de enero de 2030. El volumen anual inicial sería de unos 1.300 millones de metros cúbicos y aumentaría posteriormente hasta aproximadamente 1.700 millones. El contrato se prolonga hasta el vigésimo aniversario de la entrada en operación comercial de las instalaciones, sujeto a sus cláusulas de terminación.
Los 6.700 millones de dólares representan una estimación de los ingresos durante toda la vigencia del acuerdo. No son un pago inmediato, y los ingresos efectivos dependen de las entregas y del sistema de precios pactado.
Por qué el regulador aceptó las condiciones principales
Calcalist informó de que la comisionada de Competencia, Michal Cohen, concluyó que no se preveía un perjuicio significativo para la competencia derivado del acuerdo principal. La autoridad aceptó su larga duración y la obligación de Dalia de comprar una cantidad mínima de gas o pagar por ella.
Estos compromisos influyen en la financiación de los proyectos. Pueden ofrecer al productor eléctrico mayor certidumbre sobre la disponibilidad de combustible y, a los vendedores de gas, una previsión más clara de la demanda futura. Esa estabilidad ayuda a respaldar la inversión en instalaciones concebidas para funcionar durante décadas.
El acuerdo también separa a dos socios de Leviatán del operador del yacimiento. NewMed y Ratio son los vendedores; Chevron no participa en este contrato de suministro. Globes destacó esta estructura como una novedad potencialmente importante para la competencia entre los socios del yacimiento.
Lo que la aprobación no resuelve
Calcalist y Walla informaron de que la exención no incluía una restricción a la reventa de gas de Dalia a terceros. Walla señaló que las partes debían evaluar esa cláusula conforme a las normas de exención aplicables. Este matiz importa al describir el alcance de la decisión.
También persiste la disputa sobre la cancelación. Las informaciones de finales de septiembre indicaban que los vendedores alegaron el incumplimiento de condiciones, mientras Dalia sostenía que la notificación no era válida. La aprobación no debe presentarse como una retirada confirmada de ese aviso.
Para el sector eléctrico israelí, la decisión respalda una vía relevante para transformar la producción nacional de gas en capacidad adicional de generación. Para materializarla, los proyectos y los acuerdos de suministro aún deben seguir adelante. No significa que las nuevas unidades estén funcionando hoy ni acredita que vayan a bajar las facturas eléctricas de los hogares.



