Un asesor de la Guardia Revolucionaria amenaza rutas cerca de Omán en el estrecho de Ormuz

La nueva amenaza iraní se centra en pasos próximos a la costa omaní. Estados Unidos asegura que los flujos de petróleo se han recuperado; Teherán insiste en que controla el estrecho.
Un asesor del comandante de la Guardia Revolucionaria iraní ha amenazado con cerrar rutas cerca de Omán en el estrecho de Ormuz, dando una referencia costera concreta a las afirmaciones de Teherán sobre su control marítimo. Mohammad Reza Naqdi calificó esos pasos de ilegales, según informó Reuters el 7 de octubre.
La declaración coincidió con un mensaje opuesto del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio: el estrecho está abierto y los flujos petroleros casi han recuperado su nivel anterior al conflicto. Ninguna de las dos afirmaciones establece por sí sola la seguridad de una travesía determinada.
Una amenaza junto a la costa
Reuters, que citó a la agencia iraní Fars, informó de que Naqdi se refería a una ruta meridional próxima al litoral omaní. Afirmó que pequeñas embarcaciones la utilizaban para trasladar petróleo de contrabando a buques mayores y que se habían alterado pasos rocosos para abrir acceso.
IranWire también publicó las declaraciones y las vinculó con una entrevista en la emisora iraní Al-Alam. Naqdi no aportó coordenadas, un calendario operativo ni pruebas sobre la creación de esos pasos. El anuncio no vino acompañado de una operación de cierre confirmada de forma independiente.
La calificación de ilegales corresponde a Irán. Las declaraciones no identificaron un buque, cargamento o resolución marítima concretos que permitieran resolver esa afirmación. El desarrollo inmediato es la amenaza y la zona a la que Reuters indica que se refiere.
Washington presenta otra situación
En Atenas, Rubio afirmó el miércoles que Irán había perdido el control del estrecho y que circulaba casi tanto petróleo como antes del conflicto, según Iran International. Naqdi sostuvo lo contrario: las fuerzas iraníes mantenían el control total y conservarían su posición hasta que se cumplieran las demandas de Teherán.
Ambos mensajes colocan la navegación en el centro de una disputa política más amplia. Rubio reiteró además la oposición de Washington a un arma nuclear iraní. Su descripción de la recuperación del tráfico formaba parte del relato estadounidense sobre la presión a Teherán, no de un anuncio que eliminara todos los riesgos marítimos.
Un paso puede transportar más carga mientras determinados buques siguen afrontando peligros. La recuperación de las exportaciones y las amenazas responden, por tanto, a preguntas diferentes: cuánto petróleo se mueve y en qué condiciones navegan las tripulaciones.
La importancia del lugar
Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán. Es una salida para exportadores energéticos y una ruta comercial utilizada mucho más allá de Irán. Una amenaza próxima a Omán afecta al lado sur de ese espacio marítimo compartido.
Las declaraciones también se distinguen de las informaciones anteriores sobre propuestas diplomáticas iraníes para Ormuz. Describen una acción amenazada contra supuestas rutas, no un nuevo acuerdo ni una modificación confirmada de las condiciones de navegación.
Para las navieras, faltan tanto una fecha de aplicación como un perímetro preciso. Para los gobiernos, la declaración muestra que Teherán sigue presentando el acceso por Ormuz como una condición dentro de su confrontación con Washington, mientras persiste la discrepancia sobre el control real del paso.



