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Israel News Pulse

Oriente Medio

Las incursiones de Jordania en Siria matan a civiles. ¿Quién exigirá respuestas?

Ilustración editorial de un refugio rural dañado de noche, con el logotipo de Israel News Pulse.
Daraa, Siria Aviso

Tres niños figuran entre los siete muertos en los ataques jordanos, según las autoridades sirias. Damasco negó haber coordinado la operación, contradiciendo al Ejército jordano y dejando preguntas urgentes sobre los objetivos y las víctimas civiles.

Jordania presentó sus ataques aéreos en el sur de Siria como una represalia contra terroristas vinculados al atentado contra una iglesia en Karak. Las autoridades sirias describieron un resultado distinto sobre el terreno: niños, una mujer y hombres mayores muertos, y el refugio de una familia entre los lugares alcanzados.

Los bombardeos se produjeron el lunes 26 de octubre por la tarde. Al día siguiente, la controversia ya no se limitaba a la identidad de los fallecidos. El Ejército jordano aseguró que la operación se había coordinado con Damasco. El Gobierno sirio afirmó que no hubo coordinación ni aviso previo.

El director de Salud de Daraa, Khaled al-Amian, declaró a la agencia estatal siria SANA que habían muerto siete personas: tres niños, una mujer y tres hombres, uno de ellos anciano. Otras tres resultaron heridas. Aunque circularon cifras diferentes, siete es el balance recogido en ese comunicado oficial. Las autoridades señalaron que seguían comprobando el número definitivo de víctimas.

Imágenes de SANA en Al Tuff, Daraa. Audio en árabe con subtítulos en inglés.

El refugio familiar y los testimonios desde el lugar

Un vídeo de SANA muestra las consecuencias del ataque. Hay ambulancias en la oscuridad, equipos de rescate entre los escombros y pertenencias domésticas dispersas por el suelo. La grabación incluye entrevistas con vecinos e identifica el lugar como Al-Tuff, en la provincia de Daraa.

Un vecino entrevistado por SANA afirma que la familia no tenía armas ni drogas y pregunta por qué fue alcanzado el refugio. Otro entrevistado reclama una investigación urgente del Gobierno sirio. Son testimonios de residentes, no conclusiones independientes sobre la selección de objetivos, pero plantean una demanda concreta de respuestas junto a los comunicados oficiales.

La Defensa Civil siria informó de la muerte de cinco miembros de una familia, entre ellos tres niños y una mujer, cuando un ataque alcanzó una tienda de campaña en el entorno rural de Daraa. También comunicó la muerte de dos hombres en otros puntos. Esa separación importa: los relatos disponibles no sitúan a todos los fallecidos dentro del mismo refugio.

Las imágenes documentan lo que captó la cámara después del bombardeo. Por sí solas, no permiten conocer la información de inteligencia empleada para seleccionar los objetivos ni identificar a todas las personas que pudieron estar presentes. Pero una declaración militar sobre terroristas alcanzados tampoco explica las muertes de civiles comunicadas por sanitarios y rescatistas.

La pregunta inmediata para Jordania es concreta: ¿cuál era el objetivo previsto en cada lugar y cómo terminó una familia que vivía en un refugio entre las víctimas?

Jordania afirmó que hubo coordinación. Damasco lo negó.

Las Fuerzas Armadas jordanas denominaron la operación "Disuasión Jordana - Hmoud". Su comunicado, difundido por la agencia jordana Petra, relacionó los objetivos con los hombres que atacaron a los asistentes a un funeral en una iglesia ortodoxa griega de Karak el 23 de octubre.

El Ejército aseguró que sus aviones destruyeron instalaciones y vehículos de organizaciones terroristas y mataron o hirieron a miembros de esos grupos. También afirmó expresamente que la operación se había llevado a cabo en coordinación con el Gobierno sirio.

Damasco rechazó esa versión. En su primera declaración, el Gobierno sirio negó la coordinación previa y anunció una investigación. El Ministerio de Exteriores indicó que había trasladado sus objeciones a Amán y abierto conversaciones para examinar lo sucedido y sus consecuencias.

El 27 de octubre, el ministerio condenó los bombardeos y la vulneración del espacio aéreo sirio. Anunció además trabajos para constituir con urgencia una comisión conjunta de seguridad y coordinación sobre el terreno. Los contactos iniciados después de un ataque no resuelven la discrepancia sobre una autorización o coordinación anterior.

El atentado contra la iglesia no responde por los civiles

Nueve personas murieron en el ataque de Karak, según el balance posterior de las autoridades jordanas recogido por Reuters. Jordania anunció el arresto de tres sospechosos, dos hermanos y su cuñado, tras un tiroteo el lunes.

El martes, Amán afirmó que sus ataques en Siria habían matado a más de veinte miembros del Estado Islámico. El portavoz gubernamental Mohammed al-Momani también expresó pesar por las víctimas civiles. Ese reconocimiento es relevante: las muertes de civiles ya no pueden presentarse simplemente como una acusación siria que Jordania no ha abordado.

Persisten, sin embargo, vacíos importantes. Una cifra de combatientes muertos en el conjunto de una operación no identifica a las personas presentes en cada punto bombardeado. El horror del atentado contra la iglesia tampoco determina si la inteligencia utilizada para los ataques de represalia era correcta.

Las víctimas de la iglesia merecen justicia. Las familias sirias merecen una explicación precisa de por qué fueron alcanzadas sus viviendas o su refugio. No son exigencias incompatibles. Presentarlas como una elección entre dos bandos perjudicaría el esclarecimiento de ambos casos.

¿Habrá un escrutinio sostenido?

Siria ya ha condenado los ataques, de modo que sería incorrecto afirmar que nadie se ha pronunciado. La cuestión más amplia es si las muertes civiles recibirán atención continuada más allá del intercambio de comunicados entre dos gobiernos.

Para el lector israelí también surge una cuestión de coherencia: ¿exigirán los gobiernos, activistas e instituciones internacionales que piden explicaciones cuando Israel utiliza la fuerza el mismo rigor al examinar la operación jordana?

Se trata de reclamar un criterio común, no de dar por demostrado que las reacciones ya son iguales o diferentes. La información de este reportaje tampoco establece una base para calificar el ataque de "genocidio". Las acusaciones graves requieren pruebas; las muertes de civiles requieren una investigación sin esperar a una consigna política.

Hacen falta nombres, un balance contrastado, una explicación sobre la selección de objetivos y una respuesta clara a la contradicción sobre la coordinación. La responsabilidad debe determinarse a partir de las pruebas relativas a esta operación jordana. Desviar el debate hacia Israel no resolvería ninguna de esas preguntas.

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